
El sector conservero andaluz goza de una gran tradición
que se remonta a tiempos inmemoriales. Nuestras
industrias han sabido sacarle el máximo provecho
a este saber hacer tradicional para que podamos
disfrutar en la actualidad de los mejores productos
andaluces en cualquier época del año.
Podemos diferenciar dos subsectores dentro de esta
industria:
- Las conservas de pescado.
- Las conservas vegetales.
De las primeras hay que resaltar su marcado componente
artesanal. El modo de elaboración de las
conservas de pescado arranca de siglos atrás
concentrándose básicamente en tres
tipos de pescado: atún, melva y caballa.
Las empresas que ostentan el distintivo de calidad
LANDALUZ, además de estar en regla con todos
los requisitos sanitarios y nutricionales exigidos
por la legislación vigente cumplen un parámetro
de mayor de calidad: la ausencia de aditivos o cualquier
elemento no natural en la conserva. Además
la Asociación exige que el aceite de cobertura
sea exclusivamente aceite de oliva.

Las conservas vegetales de nuestra región
nos hacen llegar lo mejor del sol de nuestra tierra
en cómodos formatos de gran duración.
LANDALUZ exige la más alta calidad a sus
empresas asociadas, desde la selección de
las mejores materias primas hasta el máximo
control en el proceso de envasado y conservación.
La presentación debe ser inmejorable, permitiéndose
sólo envases de vidrio u hojalata y productos
de primera categoría o extra.
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